Nuevos materiales
¿Quién no ha tenido que limpiar alguna vez una telaraña estratégicamente colocada? ¿Quién no ha pensado entonces que las dichosas telarañas no servían para nada más que para ensuciar las esquinas de las habitaciones? Pues resulta que las telarañas no sólo tienen cosas malas: el hilo de araña es un material con unas propiedades más que interesantes. Es un 25% más ligero que los polímeros sintéticos de origen petroquímico, y tiene una flexibilidad y una resistencia a la tracción mayores que las del acero. Por tanto, es considerada como la fibra más resistente y tenaz conocida actualmente. Estas características hacen que sea un sustituto ligero y adecuado para la fibra de carbono, y de aplicación en aeronaves, vehículos de competición, y ropa a prueba de balas, por citar sólo algunos ejemplos.
Pero hasta el momento ha sido imposible producir hilo de araña en cantidades comerciales, ya que, a diferencia de los gusanos de seda, las arañas no son lo suficientemente sociales para ser criadas en granjas. Una empresa canadiense lleva varios años investigando la forma de producir cantidades ilimitadas de hilo de araña... a partir de leche de cabra.
Usando técnicas similares a las empleadas con la oveja Dolly, los científicos de Nexia Biotechnologies, en Québec, han conseguido cabras con genes de araña. Las primeras, nacidas alrededor del año 2000, eran dos, y se llaman Webster y Pete. Ni les gustan las moscas, ni pueden subir por las paredes, y en apariencia son como cualquier otra cabra, pero sus crías son capaces de producir leche con la proteína del hilo de araña, a partir de la cual se obtiene el Biosteel, nombre de este material.
Pero llegar hasta este punto costó bastante tiempo. En primer lugar, se intentaron incorporar los genes del hilo de araña a células extraídas de las glándulas mamarias de grandes animales. El experimento tuvo una eficiencia sorprendente, y permitió obtener hilo de alta calidad. A continuación, se crearon ratones transgénicos para comprobar el funcionamiento del sistema en seres vivos. También este experimento tuvo éxito, y el siguiente paso fue introducir el gen en animales más grandes capaces de producir leche. Se seleccionó una cabra africana, que empieza a reproducirse y a producir leche tres meses después de su nacimiento. Webster y Pete son la prueba de que este experimento también fue fructífero.
¿Y por qué no utilizar otros métodos más sencillos que éste? Porque los intentos anteriores para crear telarañas artificiales han fracasado, al no ser capaces de conseguir las largas cadenas de proteínas (la principal de las cuales es la fibroína) presentes en la versión natural. Con esta técnica se pretende aprovechar la gran similitud existente entre la fabricación de las proteínas de la leche por parte de los mamíferos y la fabricación de las proteínas del hilo de araña.
Otra ventaja muy importante del hilo de araña es su compatibilidad con el cuerpo humano. Esto significa que el Biosteel podrá ser empleado para tendones, costillas y ligamentos artificiales, y también para la reparación de tejidos, la curación de heridas, y como hilos biodegradables y muy finos para la sutura en ojos o neurocirugía.
Aparte de estas posibles aplicaciones, y dadas las dificultades para producir fibras “tradicionales”, la empresa ha decidido centrar su investigación en las nanofibras, dado el creciente interés por éstas. De momento, proteínas de Biosteel están ya presentes en nanofibras, y se están determinando sus características para poder emplearlas en medicina y microelectrónica. Quién sabe, quizá dentro de poco tiempo, cuando vayamos al médico, veamos hilo de araña artificial cosiendo nuestras heridas.

3 Divagaciones:
Es interesante, aunque prefiero no tener que ir al médico para coser heridas con hilo de araña artificial... :S
De aqui a la baba bioregeneradora de los xenomorfos, un tropezón
Iuuuujuuuuu ... Soy ricooo
.- spider-man
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